09-04-2005, 01:14 AM
En lo que parece ser un hito de la biología molecular, que haría a Darwin palidecer de envidia, se acaba de publicar en Nature el primer borrador del genoma del chimpancé por parte de un consorcio internacional. La información obtenida a partir de este logro será de gran relevancia para esclarecer la evolución humana y también para comprender mejor las enfermedades con origen o conexión genética.
Como primera conclusión cabe destacar que compartimos el 99% de nuestros genes con el chimpancé. Ni siquiera los genes responsables del cerebro humano se salvan de la comparación, rindiendo el mismo grado de parecido, pues los genes que los generan son casi los mismos. Luego, las enormes diferencias cognitivas deben de encontrarse fundamentalmente en cómo funcionan y se regulan los genes que comparten ambas especies. Por tanto, se puede decir que lo que nos hace humanos no es la aparición de nuevos genes, sino la reorganización y mutación de los ya existentes.
Cuando se analizan los datos de manera detallada aparecen diferencias, sobre todo en la distribución los genes. Considerando duplicidades, relocalizaciones y sustituciones de nucleótidos ese porcentaje del 98.5% baja otros 2,7 puntos porcentuales. De todos modos, la vida no se puede entender analizando solamente las partes aisladamente, siendo muy importante saber como cada parte interactúa con las demás.
El ser humano y el chimpancé divergieron hace unos seis millones de años y las diferencias encontradas de deben a la evolución por separado que ambas especias han sufrido hasta el momento.
nota completa: http://neofronteras.com/?p=151
Como primera conclusión cabe destacar que compartimos el 99% de nuestros genes con el chimpancé. Ni siquiera los genes responsables del cerebro humano se salvan de la comparación, rindiendo el mismo grado de parecido, pues los genes que los generan son casi los mismos. Luego, las enormes diferencias cognitivas deben de encontrarse fundamentalmente en cómo funcionan y se regulan los genes que comparten ambas especies. Por tanto, se puede decir que lo que nos hace humanos no es la aparición de nuevos genes, sino la reorganización y mutación de los ya existentes.
Cuando se analizan los datos de manera detallada aparecen diferencias, sobre todo en la distribución los genes. Considerando duplicidades, relocalizaciones y sustituciones de nucleótidos ese porcentaje del 98.5% baja otros 2,7 puntos porcentuales. De todos modos, la vida no se puede entender analizando solamente las partes aisladamente, siendo muy importante saber como cada parte interactúa con las demás.
El ser humano y el chimpancé divergieron hace unos seis millones de años y las diferencias encontradas de deben a la evolución por separado que ambas especias han sufrido hasta el momento.
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