La soberan铆a se ha relativizado en el mundo debido a la globalizazi贸n y a la cooperaci贸n internacional. Un nuevo concepto emerge asociado a la capacidad de maniobra pol铆tica, social y econ贸mica de un Estado, tanto a nivel externo como interno. Esta nueva acepci贸n permite hablar de soberan铆a tecnol贸gica, entendida como el desarrollo y control de las tecnolog铆as que responden a las exigencias actuales de la seguridad, a los desaf铆os medioambientales, sanitarios y migratorios. Desde esta 贸ptica, Europa padece un d茅ficit de soberan铆a asociado a sus carencias tecnol贸gicas que reclama una nueva base tecnol贸gica e industrial para la seguridad en su sentido m谩s amplio. Es el tema del Congreso de Soberan铆a Tecnol贸gica de Europa que se desarrolla en Madrid la pr贸xima semana.
Los dirigentes europeos reunidos en Lisboa en marzo del a帽o 2000 asumieron el compromiso de convertir a la Uni贸n Europea, en la presente d茅cada, en la econom铆a del conocimiento m谩s competitiva y din谩mica del mundo. Desde entonces, el proyecto ha cubierto los tr谩mites para su aplicaci贸n institucional, pero el impacto social de aquella decisi贸n ha sido mucho m谩s amplio de lo esperado en el seno de la Uni贸n.
Poco m谩s de un a帽o despu茅s de la cumbre de Lisboa, el atentado contra las torres gemelas cambi贸 ampliamente el panorama internacional: se radicaliz贸 el poder norteamericano, se fractur贸 la alianza atl谩ntica, los pa铆ses europeos se dividieron respecto a las pretendidas opciones comunes sobre pol铆tica exterior. Pero sobre todo qued贸 de manifiesto que Europa hab铆a perdido mucha influencia en la toma de decisiones globales debido a sus carencias tecnol贸gicas.
Durante la guerra fr铆a, el equilibrio euroamericano se hab铆a sustentado sobre la base de que Estados Unidos lideraba la carrera militar y las tecnolog铆as asociadas a ella, y que Europa profundizaba en el Estado del bienestar. Dos aspectos clave del tradicional concepto de soberan铆a (la seguridad exterior, liderada por Estados Unidos, y la paz social, liderada por Europa) se vieron as铆 consolidados durante m谩s de 40 a帽os.
Pero el golpe que conmocion贸 al mundo el 11S radicaliz贸 de tal manera al poder norteamericano que de forma unilateral dise帽贸 la respuesta al ataque sufrido y sacrific贸 la confianza atl谩ntica. Los pa铆ses europeos quedaron desconcertados y descubrieron de pronto que en el nuevo escenario internacional no eran imprescindibles. Hab铆a que reaccionar para recuperar el liderazgo perdido y el camino para alcanzarlo ya no consist铆a en una nueva carrera armamentista, sino en el desarrollo de tecnolog铆as estrat茅gicas.
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